No es éste el único dibujo conservado como estudio previo a la inacabada
Adoración de los Magos. Existe otro dibujo en el
Museo del Louvre, una
Composición para la Adoración, en la que Leonardo ensaya las diferentes posturas y colocaciones para los personajes del grupo central. En este caso, el dibujo le sirve para trazar una perspectiva correcta al tiempo que diseña las arquitecturas de fondo donde se va a enmarcar la escena. El artista ha seguido estrictamente las leyes de la geometría y las recomendaciones del tratadista León Battista Alberti, por lo que las líneas que forman el punto de fuga convierten el suelo en un perfecto tablero de ajedrez, cuadriculado, sobre cuyas horizontales más tarde se van a apoyar los diferentes planos de la escena. Podemos también observar que Leonardo no se somete plenamente a las recomendaciones artísticas del
renacimiento, puesto que ha descentrado el punto de fuga, ligeramente, lo que da cierto dinamismo al enfoque general del cuadro.