Se conservan pocos dibujos de Botticelli, aunque sabemos por fuentes contemporáneas que dibujaba con frecuencia y que poseía una importante colección de sus propios bocetos con los que se inspiraba para futuros cuadros. En todos ellos - véase el
Ángel o la
Alegoría de la abundancia - se aprecia la altísima calidad como dibujante del maestro, dotando a estos bocetos de mayor vitalidad y alegría que a las obras definitivas.