La historia de san Cenobio la interpretó Botticelli en cuatro tablas, siendo uno de sus últimos trabajos. En esta imagen narra varios de los milagros de este santo: salvando a dos jóvenes de las tentaciones del demonio en la izquierda, resucitando a un niño en el centro y curando a un ciego en la derecha. Las escenas se suceden simultáneamente - en sintonía con el mundo
medieval - y al aire libre, delante de unas construcciones. La perspectiva es una preocupación que recupera Botticelli como observamos en los puntos de fuga que presenta, una plaza de la ciudad en la derecha y un paisaje en la izquierda. Las tres escenas están cargadas de expresividad y dramatismo, transmitiendo la fe cristiana con su composición. La
Juventud de san Cenobio, los
Milagros y el
Último milagro y su muerte son sus compañeras.