En esta tercera imagen de la historia de san Cenobio existen diversas resurrecciones, acompañado el santo de sus acólitos y teniendo como testigos a los florentinos, que gesticulan abiertamente ante los milagros del primer obispo de Florencia. Al fondo, diversas edificaciones renacentistas, interesándose la perspectiva como habían hecho
Masaccio o
Piero della Francesca. Como en sus compañeras, la dramatización de los personajes es una de las características más atractivas.