La influencia de la
pintura flamenca en el
Políptico de San Agustín resulta evidente, como apreciamos en la figura de san Miguel Arcángel, embutido en una coraza clásica que resalta aún más su anatomía hercúlea. El bordado del faldellín y las transparencias de la camisa que viste el santo son referencias a la pintura de
Jan Van Eyck o
Rogier Van Der Weyden, cuyas obras gozaban de gran éxito en toda Europa. El fondo azulado sirve para recortar la figura, mientras que en la zona baja de la supuesta pared encontramos unas referencias arquitectónicas de gran estima para Piero della Francesca. Una serpiente como símbolo del pecado está siendo pisada por el arcángel mientras sujeta su cabeza con la mano izquierda; impasible ante los espectadores, elegantemente vestido pero ausente, sin ninguna expresividad, san Miguel es una figura de gran belleza pero escasa fuerza. La luz resbala por el personaje, acentuando los volúmenes y provocando contrastes de gran maestría. El empleo de tonos dorados es una evidente referencia al mundo
gótico, posiblemente por exigencias de la clientela. Entre sus compañeros destacan
San Nicolás de Tolentino y
San Juan Evangelista.