Masaccio presenta un personaje de perfil, como será habitual en el
Quattrocento - véase el
Federico II da Montefeltro de
Piero della Francesca - recortado sobre un fondo neutro para resaltar el volumen de la figura, acentuado gracias al turbante rojo con el que indica los planos pictóricos. Destaca su fisonomía intelectual, especialmente sus ojos penetrantes. Viste túnica granate de tonalidad similar a la empleada por
San Juvenal en el
Tríptico de San Giovenale, interesándose ligeramente por los plegados. Algunos especialistas identifican al personaje con Leon Battista Alberti, uno de los arquitectos que puso más énfasis en la admiración hacia las obras clásicas y en la perspectiva. También se ha especulado con que fuera un integrante de
La Consagración ya que según cuenta Vasari en esa obra de la iglesia del Carmine florentina estaban retratados buena parte de los artistas y mecenas del momento como Brunelleschi,
Masolino, Donatello, Filipo Brancacci o Giovanni di Bicci de Médici. La autoría de Masaccio fue identificada por primera vez por Berenson en 1900.