En 1428 Masaccio abandona la decoración de la
capilla Brancacci y se traslada a Roma para trabajar en el Políptico de Santa Maria Maggiore junto a
Masolino. La colaboración entre ambos maestros ya venía de antiguo, como se aprecia en la
Santa Ana, Virgen con Niño y ángeles; por desgracia, Masaccio sólo pudo realizar uno de los lados del retablo ya que falleció en la Ciudad Eterna a los 27 años, posiblemente envenenado. El Políptico fue acabado por Masolino y actualmente se encuentra repartido por diferentes museos ya que fue desmembrado y cada panel partido en dos al estar pintados por las dos caras de la tabla. Los dos santos se presentan ante un fondo dorado portando sus atributos; sus rostros están individualizados, dotando de cierto naturalismo al conjunto. La volumetría de algunas partes, como las piernas del Bautista, contrastan con la planitud de otras zonas como el torso de san Jerónimo, interpretándose como el trabajo de otro artista en esta tabla. El colorido rojo del hábito cardenalicio de san Jerónimo aporta un sensacional brillo a la obra mientras que la luz resbala por el manto del Bautista. Las tres figuras han sido colocadas en sucesivos planos para otorgar profundidad al conjunto, cerrado con el fondo dorado como reminiscencia
goticista. Las florecillas del suelo aportan una dosis de anecdotismo a una composición solemne.