Verrocchio dirigía un importante taller donde recibía diferentes encargos tanto de escultura como de pintura u orfebrería. Sus obras pictóricas están lógicamente influidas por la escultura que fue la faceta más desarrollada por el maestro, como podemos apreciar en su famoso Bautismo, en el que
Leonardo realizaría los dos ángeles de la zona de la izquierda. Las figuras de Cristo y san Juan tienen gran volumetría y monumentalidad, adaptadas en el paisaje con seguridad para incorporar la perspectiva, la otra gran preocupación del
Quattrocento. Los rostros de los personajes parecen labrados en piedra, destacando la dureza de sus anatomías. Verrocchio influirá mucho en la pintura de
Botticelli, por lo que su faceta como maestro es digna de destacar.