A continuación de la
Partida de los embajadores, Carpaccio nos presenta la llegada de esos enviados en un ambiente típico veneciano, siguiendo a
Gentile Bellini. Las edificaciones del fondo e incluso el puente que cruza el canal son un recuerdo de la Ciudad de los Canales al igual que los ropajes de los personajes o la iluminación empleada. La perspectiva y la integración de las figuras en el paisaje han sido resueltas de manera perfecta por Carpaccio, un hombre que crea su estilo propio tomando como referencia a los mejores maestros de su tiempo como
Giovanni Bellini o
Antonello da Messina. La narración de la historia se hace fácilmente, empleando un ritmo compositivo en un conjunto de admirable belleza.