Esta obra maestra de Poussin fue pintada para el Cardenal Richelieu hacia 1634. El poderoso ministro de Luis XIII había encargado a Poussin una serie de cuatro triunfos destinados a decorar su palacio Richelieu en el Poitou, compartiendo lugar con varios artistas italianos del
Renacimiento, como
Mantegna. Se conocen cuatro bacanales de tema terrestre, tres con seguridad,
El triunfo de Pan, El triunfo de Baco y El triunfo de Sileno, y una bacanal de tema marino, El triunfo de Neptuno, también llamado El triunfo de Venus, que es la que nos ocupa y, según todos los indicios, fue la primera ejecutada. Estaba destinada a celebrar la reforma de la marina francesa realizada por el cardenal, quien ya lo había festejado en otras obras encargadas para su palacio. Reflejan un deseo manifiesto de Poussin de contrastar el dinamismo
barroco de
Pietro da Cortona, a la sazón triunfando en Roma, con una suerte de estatismo y orden en la composición, la cual es, a su vez, de notoria complejidad. Para ello, una la influencia del conocido Triunfo de Galatea de
Rafael a su gusto por la reconstrucción arqueológica de la Antigüedad. En la escena, Anfitrite, reina del mar, o según otros autores Venus, se encuentra rodeada de un cortejo de amorcillos, ninfas marinas y tritones y acompañada por el dios Neptuno, a la izquierda. La composición, habitual en Poussin, se ordena en una serie curvilínea de escasa movilidad. El colorido, luminoso, que destaca el modelado de la serie de desnudos, nos remite a los autores del Renacimiento.