Aunque se conocen diversas variantes, ésta que nos ocupa parece la más ciertamente original. La más próxima es una versión conservada en el
Museo del Prado de Madrid. Se suele situar a mediados de los años veinte, en torno a 1626-27, al poco de instalarse en Roma. Poussin, a la manera de
Tiziano, realizó esta obra con gruesas y largas pinceladas realizadas sobre una capa de color rojo, al estilo de sus primeras batallas, pero con una mayor libertad de ejecución. Representa a una ninfa y a un sátiro o sileno, genio de la naturaleza, cuya parte inferior es de macho cabrío, enfrascados de forma perpetua en la persecución de las ninfas y el consumo de vino, entregados sin freno a los placeres sensuales.