Se trata de uno de los bocetos previos para el cuadro
El paso del Mar Rojo, encargado por su protector Amadeo del Pozzo y realizado entre 1634 y 1635. El boceto, a diferencia del cuadro, posee un menor dinamismo. La composición de la escena, con menos figuras que el lienzo, es más sencilla, si bien capta ya la sensación de movimiento, físico y espiritual, que emana del cuadro definitivo. En la parte derecha del dibujo, la figura de Moisés está parcialmente cortada.