Carmen Gaudin fue una de las modelos más utilizadas por Toulouse-Lautrec. En
Planchadora también aparece esta joven lavandera de París que ejercía de manera esporádica la prostitución y que posaba para el joven artista; mujer hermética, nunca dio a Lautrec una visión fácil sino que el artista la retrataría de perfil o de frente pero siempre con el rostro confuso. Nunca posará como una mujer insinuante, antes al contrario, muestra su aspecto más desafiante. Este tipo de retrato relaciona al joven Henri con la pintura
realista aunque el empleo del perfil le ponga en contacto con artistas del
Renacimiento italiano como
Ghirlandaio. El dibujo es excelente, con un trazo seguro y firme. Curiosamente, Toulouse-Lautrec encargó a Gauzi que realizara unas fotografías que bien pudieron servir de base para estos retratos. El colorido es austero, destaca el contraste entre el cabello rojo, el rostro blanquecino y el vestido negro. El fondo es un paisaje poco definido, posiblemente para no desviar la atención del magnífico rostro de la pelirroja.