Nos encontramos ante uno de los primeros lienzos finalizados por Van Gogh. Los colores empleados por el joven artista son oscuros, característicos de la
Escuela de La Haya al estar formándose Vincent con Anton Mauve, incorporando unas tonalidades vivas que son marca personal del maestro. La pincelada utilizada es muy empastada, llegando a ser en algunos lugares auténticas manchas. Van Gogh recurre a una perspectiva en la que encontramos una gran influencia de la fotografía, concretamente al cortar los planos como observamos en los árboles. Esta influencia se aprecia también en la pintura
impresionista que el joven pintor empezaría a contemplar en Holanda. Claramente se observa la falta de fluidez en el dibujo de Vincent, más interesado en el color y en los efectos de luz. La temática paisajística le pone en contacto con la escuela realista del
Barroco Holandés, aunque sea un paisaje impregnado de espíritu moderno.