En el verano de 1883 Van Gogh se sentirá atraído por los paisajes tomados directamente del natural, eliminando los elementos románticos o fantásticos de otros autores. Así nos presenta estas casas de campo en Loosduinen, en las cercanías de La Haya. Las tonalidades oscuras aplicadas de manera rápida dominan el conjunto, interesado Vincent más por los volúmenes de los edificios que por los detalles. Las masas de color se distribuyen por el espacio creando marcados contrastes entre el cielo y la tierra. La influencia de la
Escuela de La Haya y de su tío Anton Mauve se encuentran presentes en esta composición donde la luz ocupa un papel protagonista que le acerca al
impresionismo.