En el otoño de 1884 Van Gogh retomará la temática de campesinos relacionándose con
Millet, artista por el que sentía profunda admiración. Vincent desea transmitir al espectador la dureza de las labores rurales, de la misma manera que había ejecutado la serie de
tejedores. Una familia transporta la leña recogida entre la nieve para poder sobrellevar las duras temperaturas del próximo invierno. Las cuatro figuras se afanan en su labor mientras al fondo el disco anaranjado del sol se pierde tras el horizonte. El cielo grisáceo preludia una nueva nevada, contrastando con la blancura de los campos nevados. Pequeños arbustos crecen al borde del camino, zona en la que la nieve pisoteada por los transeúntes se convierte en más oscura. La escena no tiene ningún elemento anecdótico, presentando Vincent la realidad que observa, interesándose por criticar la situación de campesinos y obreros ante la burguesía holandesa.