La cercanía a
Rembrandt es bastante significativa en este bodegón al recurrir Van Gogh a unas iluminaciones y un empastamiento similar al maestro
barroco. Vincent consideraba a las naturalezas muertas como temática fundamental para un artista en formación por lo que realizaría esta magnífica serie en el otoño de 1884. La potente luz resbala por los objetos, resaltando su volumetría, acentuada al recortarse sobre un fondo neutro. Las tonalidades oscuras presentes en esta etapa de Nuenen se acentúan en estos bodegones, creando intensos contrastes lumínicos y cromáticos.