Muy similar a la
Cabeza de campesina con cofia, en esta imagen Van Gogh repite las características de la serie de retratos pintada en Nuenen con personajes anónimos tratados como miembros de la más alta sociedad: pincelada rápida, empleo de tonos oscuros, contrastes lumínicos y expresividad de las figuras. Quizá esta efigie sea de las más realistas e interesantes del conjunto, especialmente por la intensa mirada de la mujer, clavando sus ojos en el espectador sin ningún tapujo, como sí de una heroína se tratara.