La escuela que se formó en La Haya a mediados del siglo XIX buscó su inspiración en los paisajes realistas del
Barroco Holandés, con maestros como
Jacob van Ruisdael o
Jan van Goyen. Durante su estancia en la ciudad holandesa, Van Gogh pudo admirar esos trabajos por los que él sintió especial admiración, mostrándose en la mayor parte de sus paisajes una importante influencia barroca como en esta escena que contemplamos. Sin embargo, Vincent aporta elementos modernos como la luz y el color, inspirados en las obras
impresionistas que conocía a través de su hermano Theo, sin olvidar su dependencia del gran
Delacroix. De esta manera, nos encontramos ante un joven pintor que enlaza la tradición y la modernidad para convertirse posteriormente en uno de los grandes maestros contemporáneos. La pincelada aplicada por Vincent es rápida, abandonando el interés por la línea para atraerle la forma, el "gesto" como comentaba Delacroix.