Las patatas serán uno de los hilos conductores de las pinturas elaboradas por Van Gogh en Nuenen. Encontramos a los campesinos
sembrándolas,
recogiéndolas y
comiéndolas, formando parte de numerosos bodegones pintados en el mes de septiembre de 1885. En este caso contemplamos un cesto de patatas menudas y arrugadas junto a numerosos tubérculos sobre una mesa. Un fuerte foco de luz ilumina la superficie, creando acentuados contrastes de claroscuro. Un fondo neutro cierra el espacio por la parte posterior, recortándose los elementos sobre él. La cesta de mimbre está ejecutada con maestría, demostrando Vincent su vinculación con los maestros
barrocos que le sirven de inspiración. La novedad la encontramos en el empleo de patatas, elementos que artísticamente no son objetos excesivamente bellos como encontramos en los clásicos bodegones.