La gran aportación de Vincent a los retratos pintados en Amberes es la delicadeza con la que trata a sus modelos, aunque pierdan expresividad respecto a los
campesinos y
campesinas de Nuenen. El trazo rápido y abocetado que tanto apreciaba el joven pintor se mantiene, añadiéndose una importante atracción por el color inspirada en
Rubens. Incluso podemos encontrar una sintonía con la pintura de
Renoir en este soberbio retrato de una modelo anónima cuya elegancia se pone de manifiesto en el peinado, los pendientes o el collar con una cruz, mostrándonos un excelente imagen de la sociedad burguesa.