Cuando Vincent llega a París en los primeros días de marzo de 1886 decide abandonar su
temática campesina y triste de Nuenen para inscribirse en el taller de Ferdinand Cormon donde podrá continuar con el aprendizaje académico ligeramente iniciado en Amberes. Los meses de estancia en la academia serán de gran utilidad para el joven pintor tanto por los numerosos estudios de escayolas elaborados como por el contacto con
Toulouse-Lautrec y
Bernard quienes le pondrán al día de las innovaciones entre los artistas de "vanguardia". En esa serie de estudios Vincent se exhibe como un aprendiz, teniendo en el dibujo y el volumen sus dos principales intereses. Las figuras se recortan sobre paños azules, tomándolas directamente del natural desde diferentes puntos de vista como podemos apreciar en
Torso femenino de perfil.