Durante el otoño de 1886 Vincent se interesó por representar diversos animales con intenciones hasta ahora desconocidas; así surge una serie de lienzos protagonizados por un
Martín pescador, un
Murciélago y este papagayo verde. Quizá podamos considerarlos como un motivo de estudio animalístico, en el afán de Van Gogh por recoger en sus trabajos a la naturaleza en todos sus aspectos. Las tonalidades oscuras empleadas y el fondo neutro recuerdan a los bodegones realizados durante el periodo de Nuenen, tomados de la tradición
barroca holandesa.