La sintonía de esta mujer en el jardín con algunas obras de
Pissarro de la década de 1880 permiten advertir la importante influencia del anciano pintor sobre el joven holandés. La figura de la dama resalta sobre un entramado de líneas y toques de color, rompiendo así con la sensación de abstracción que se consigue si se suprime la figura. Preocupados por el color y la luz, los
impresionistas -
Monet y Pissarro especialmente - van a entrar en un callejón sin salida al abandonar las formas y las líneas. Contra esto reaccionarán los jóvenes creadores pero aun Vincent se siente atraído por ese estilo que cambió la concepción de la pintura.