La luz del atardecer servirá a Van Gogh de inspiración en multitud de trabajos en sus diferentes etapas. En este jardín que observamos las tonalidades anaranjadas y malvas luchan por restar protagonismo al verde de la planta mientras la señora queda en penumbra. El juego de luces y sombras que se crea en el girasol es de gran efectismo, reproduciendo el interés de los maestros
impresionistas por captar efectos lumínicos y cromáticos determinados. La aplicación del color supera el
puntillismo de trabajos anteriores, empleando una pincelada larga y abocetada con la que organiza las diferentes formas.