El tema del lesbianismo ya había sido tratado anteriormente en algún lienzo del pintor realista
Gustave Courbet; Toulouse-Lautrec hará de esta temática uno de sus asuntos favoritos realizando varias escenas como
Las dos amigas,
El sofá,
El beso o ésta que contemplamos. Quizá sea una de las imágenes más clásicas de las pintadas por Henri, recordando a algunos desnudos de
Giorgione,
Tiziano o la
Venus del Espejo de
Velázquez debido al empleo de una figura serpenteante de espaldas. La escena se desarrolla en un interior; sobre un amplio diván aparecen los cuerpos de las dos mujeres vistiendo exclusivamente su ropa interior, situadas en posiciones contrapuestas al colocarse una de espaldas y otra de frente. Los dos enormes cojines de la zona izquierda se convierten en el otro punto de referencia del cartón. Toulouse-Lautrec está interesado por el estudio de las figuras, sintiéndose atraído por su volumen y por el naturalismo del momento, enlazando con la pintura de
Degas. El color, aunque tiene también importancia, pasa a un segundo plano debido al predominio de la línea. Las tonalidades claras empleadas son aplicadas con largas y empastadas pinceladas resultando una obra de gran belleza.