La alegría primaveral será perfectamente captada por Vincent en esta espectacular serie de huertos en flor, bien sea a plena luz del sol como en esta escena que contemplamos o a la caída del día como en
Huerto con albaricoqueros. Los colores son resaltados por el efecto de la luz, destacando la viveza del conjunto. El aspecto japonés que se exhibe es debido a la admiración del pintor hacia las
estampas orientales aunque en esta serie Vincent sólo se inspiró en la naturaleza que le rodeaba. Esta sería la razón por la que Van Gogh denominaba a Arles su Japón del Sur, ya que encontró en el Mediterráneo ese paraíso perdido que tanto deseaba hallar. La limpieza de la atmósfera será una constante de estos paisajes tomados directamente del natural, en su afán por captar la naturaleza en su mayor realismo.