No son muy numerosos los retratos elaborados por Vincent en Arles ya que no tenía modelos que posaran para él debido a su escasez económica. Un hombre llamado Milliet, soldado de infantería en Argelia de vacaciones en Arles, no tuvo inconveniente en posar para el joven artista, interesado éste en captar el aspecto exótico de su indumentaria de la misma manera que había hecho
Delacroix. Como suele ser frecuente en los retratos ejecutados por Van Gogh, el centro de atención es el rostro del modelo, mostrando su expresión y su personalidad. Tras él contemplamos una intensa mancha verde sobre la que se recorta la cabeza, trabajada de manera plana recordando las
estampas japonesas. Las líneas de los contornos están elaboradas con tonalidades oscuras siguiendo a
Bernard y
Gauguin, siendo una de las obras más similares al
simbolismo de estos dos últimos.
El zuavo sentado es otra imagen de la misma figura.