En el verano de 1888 Theo estaba atravesando por un periodo de dificultades con sus jefes de Goupil, planteándose un viaje a América para obtener la ansiada fortuna. Consciente de los problemas de su hermano, Vincent va a economizar la pintura y los lienzos en lo posible, trabajando especialmente en diversos dibujos. Además, quería reservarse para la próxima llegada de
Gauguin. En estas escenas podemos apreciar la sabiduría del holandés en el manejo de las líneas, creando uno de sus paisajes más atractivos a pesar de la ausencia del color, su elemento más significativo.