Durante el mes de junio de 1888 Van Gogh realizará una serie de lienzos protagonizados por los trigales con diferentes elementos de fondo, en este caso apreciándose las colinas de las Alpilles en un momento del atardecer. Las montañas toman notas malvas, siguiendo al
Impresionismo, recogiendo la luz de un momento determinado. Una vez más, el color vuelve a protagonizar los trabajos de Vincent mostrándonos un momento de alegría, haciendo acto de presencia el amarillo, su color favorito.