Compañero de
Doce girasoles en un jarrón, este lienzo formaba parte de la decoración que Van Gogh realizó para la
casa amarilla de Arles con motivo de la llegada de
Gauguin, intentando formar la ansiada comunidad de artistas del sur donde se compartieran ideas y gastos. El propio Vincent escribe en relación a esta serie : "Con la esperanza de llegar a vivir con Gauguin en nuestro estudio quiero pintar una serie de cuadros. Nada más que grandes girasoles (...) Si llevó a cabo mi plan, pintaré una docena de cuadros. El conjunto es una sinfonía en azul y amarillo. Trabajo todos los días desde que sale el sol. Porque las flores se marchitan enseguida y hay que pintarlo todo de una vez".