No son muy habituales las figuras en los paisajes de Van Gogh, mostrándonos en esta escena una imagen cotidiana de la vida del municipio mediterráneo con sus ancianas sentadas en los bancos del parque o paseando y un hombre - cuyo rostro no se nos muestra - leyendo un periódico. Buen conocedor de la pintura
impresionista, Vincent transmite en este lienzo los juegos de luces y sombras creados al atardecer, su hora favorita para pintar. Las tonalidades verdes y marrones que dominan el conjunto han sido aplicadas a través de manchas, contrastando con las líneas que definen los contornos de las figuras, las vallas y los árboles, siguiendo el método cloisonista de su buen amigo
Bernard.