Recurriendo una serie de estampas de
Millet como modelos, Vincent elaborará un amplio conjunto de obras durante el mes de septiembre de 1889. La falta de inspiración al no abandonar el hospital donde está recluido a causa de su enfermedad y el miedo a una recaída le llevan a inspirarse en sus maestros favoritos, realizando también copias de obras de
Rembrandt y
Delacroix. La temática campesina que tanto le interesó en
Nuenen vuelve a protagonizar sus lienzos, utilizando un estilo característico de sus últimos tiempos, aplicando el color con una pincelada rápida y vigorosa, empleando una línea oscura para remarcar los contornos - siguiendo a
Bernard y
Gauguin - y recurriendo a tonalidades brillantes, especialmente el amarillo y el azul. El resultado es altamente satisfactorio al dotar de cierto espíritu vanguardista a una obra clásica.