Durante el mes de octubre de 1889 Vincent continuó la serie de cuadros inspirados en estampas de
Millet que había iniciado en el mes anterior. La admiración por Millet se manifestó durante su juventud, mientras trabajaba en la galería Goupil & Cie. llegando a afirmar que había hecho más por la pintura francesa contemporánea que
Manet. Falto de confianza ante el temor a una nueva crisis, Van Gogh prefiere no moverse de los alrededores del hospital donde reside por lo que se enzarza en la elaboración de esta serie protagonizada por los campesinos en sus más duras labores agrícolas. La gran novedad la encontramos en la aportación del color, uniendo tradición y modernidad al emplear tonalidades brillantes y pinceladas rápidas en unos temas sacados del mundo
realista. El resultado es de gran belleza, destacando obras como la
Siesta o los
Primeros pasos.