En este lienzo Van Gogh repite los mismos ingredientes que aparecen en la
Recolección de la aceituna de la
National Gallery de Washington tomados desde un punto de vista más lejano. Estas repeticiones serán comunes durante el otoño de 1889 debido a la falta de inspiración que sufre el artista; pero él desea pintar para no sufrir una nueva recaída que le aleje del trabajo, una especie de droga para Vincent.