La admiración de Van Gogh hacia el
Realismo le llevará a coleccionar durante sus años mozos una serie de estampas de
Millet y
Daumier, inspirándose en ellas en el otoño-invierno de 1889-1890. Esta que contemplamos muestra la ironía de Daumier, preocupado por recoger en sus obras los asuntos más críticos de la sociedad. Aquí observamos a cuatro personajes distintos, incluyendo un niño de corta edad, enfrascados en uno de los males de la sociedad contemporánea, la bebida. Vincent ha empleado conceptos propios como el color brillante de la mesa, el amarillo del campo o el gorro del obrero, así como su pincelada rápida y empastada, resultando un conjunto de aceptable belleza.