El encargado de atender a Van Gogh durante su estancia en Auvers será el
doctor Gachet, famoso homeópata relacionado con algunos
impresionistas que pasaba tres días en semana consulta en París pero que habitaba en una bonita casita con jardín en Auvers. La relación entre Vincent y el doctor será muy estrecha, ampliándose a los miembros de su familia: su esposa, su hija
Marguerite y su hijo Paul. El holandés pasará largas veladas en casa de los Gachet e incluso pintará las casas de los vecinos como en este caso. La luz primaveral del norte de Francia se convierte en la auténtica estrella de la composición, resaltando los tonos alegres de los tejados, el cielo o los huertos. La pincelada aplicada es vigorosa y empastada, obteniendo las formas a través del color.