En el otoño de 1871 Cézanne y su compañera,
Hortense Fiquet, se mudan a la rue de Jussieu de París donde el 4 de enero del año siguiente nacerá el hijo de ambos,
Paul. En este invierno realizará algunas vistas desde la ventana de su modesta casa, siendo ésta que contemplamos una de las más destacadas.
El pintor nos presenta una vista del muelle de Bercy, con una serie de hileras de toneles y una fila de árboles en el centro. Tonalidades grises y marrones componen la escena, reflejando una sensación atmosférica típicamente
impresionista, aunque no debemos dejar de lado la tensa situación que vivía en esos momentos el pintor, perfectamente reflejada en la tela. Su amigo
Achille Emperaire dijo que Cézanne estaba "mal instalado y desamparado por todos".
Será una de las escasa vistas urbanas pintadas por el maestro, utilizando un estilo similar al de
Manet. La explosión
impresionista llegará en el verano, al pintar con
Pissarro en Pontoise y al año siguiente durante su estancia en Auvers, donde pintó la
Casa del ahorcado.