El año 1886 será especial para Cézanne. Este año se casará con su compañera
Hortense Fiquet -con la que llevaba casi veinte años conviviendo- y fallecerá
su padre, lo que le asegurará una sólida estabilidad económica al recibir la cuarta parte de la herencia, unos 400.000 francos. También supondrá la ruptura con su buen amigo
Zola a raíz de la publicación de la novela "La obra" protagonizada
por un pintor genial que acaba suicidándose, pintor que es didentificado como el propio Cézanne. La mayor parte del tiempo lo pasará el maestro provenzal en
Gardanne, pintando los paisajes cercanos a la
montaña de Sainte-Victoire, motivo único de sus últimos paisajes.
En esta imagen nos presenta una casa entre los árboles, organizando el paisaje en líneas horizontales de diferentes tonos con las que consigue la perspectiva. De esta manera, la organización del espacio resulta conseguida gracias al color, aplicándose la teoría cezanniana de que "la forma alcanza sólo su plenitud cuando el color posee mayor riqueza". Las siluetas de los diferentes elementos del paisaje se remarcan con líneas oscuras, en sintonía con la obra de
Gauguin. La búsqueda de la luz y las atmósferas que identifica la pintura de
Monet ha sido superada por el maestro de Aix, al interesarse por la construcción formal del paisaje, teoría de será continuada por los
cubistas liderados por
Picasso.