No es muy habitual que Turner realice una escena religiosa pero cuando fue expuesta en la Royal Academy de Londres iba acompañada, como era costumbre en el pintor, por una cita, en este caso el Evangelio según San Mateo.
Turner había buscado en múltiples ocasiones la inspiración en la pintura de
Rembrandt como ocurrió en
La hija de Rembrandt. Los juegos de luces y sombras que han hecho famoso al holandés fueron tremendamente admirados por Turner. Pero también debemos añadir el interés por los asuntos religiosos que pudieron influirle en esta escena.
Gracias a la iluminación, Turner destaca las principales figuras del maremagnum que podemos contemplar en la escena de las Marías y Cristo con la cruz a cuestas. La pincelada utilizada por el artista recuerda muchísimo a la "manera áspera" de la última etapa del genio holandés del
Barroco.