Este lienzo pertenece al retablo elaborado por El Greco a su llegada a Toledo para el convento de Santo Domingo el Antiguo encargado por don Diego de Castilla, deán de la catedral de Toledo y padre de su amigo don Luis, a quien había conocido en Roma. Su ubicación era el retablo del Evangelio, iniciando el programa iconográfico diseñado por don Diego en alusión a la Redención de los hombres por Cristo y el papel de María como intercesora. No olvidemos que el presbiterio del convento serviría de capilla funeraria para doña María de Silva, señora portuguesa que llegó a España como dama de compañía de la emperatriz Isabel, que mantuvo relaciones con don Diego - al que nombró su albacea testamentario - fruto de las cuales nació don Luis de Castilla. La figura del Niño Jesús desnudo sobre los pañales y despidiendo un potente halo luminoso preside la composición. A su alrededor encontramos la adoración de María, san José y los diversos pastores que rinden su homenaje al recién nacido. Sobre sus cabezas contemplamos a un grupo de ángeles que porta una filacteria envueltos en una potente luz blanca. A la derecha se sitúan dos figuras femeninas bajo la media luna - alusión a la Inmaculada Concepción - mientras que en primer plano, dirigiendo su mirada al espectador, aparece san Jerónimo con las escrituras y una vela en sus manos. Los especialistas consideran que la presencia del santo se debe a la formación recibida por don Diego en un monasterio jerónimo. La composición tiene un acentuado aire
veneciano, encontrando influencias de
Bassano - la iluminación tenebrosa empleada -,
Tiziano - el color y la atmósfera aplicados -,
Tintoretto - el dinamismo de las figuras y los escorzos de algunas de ellas -,
Correggio o
Parmigianino, pero debemos advertir cómo la adaptación de esos modelos responde a un lenguaje totalmente personal, resultando un estilo propio que anuncia las novedades futuras como el alargamiento de las figuras o el colorido estridente. La influencia de
Miguel Ángel en los cánones amplios y musculosos de los pastores también es destacable. La
Resurrección era el lienzo que se situaba en el retablo de la Epístola formando el inicio y el fin del ciclo iconográfico.