Destinada a uno de los retablos colaterales del Hospital Tavera, esta Anunciación fue cortada a finales del siglo XIX resultando un
Concierto de ángeles y esta escena que contemplamos. En ella encontramos interesantes novedades respecto a la
Anunciación del Colegio de doña María de Aragón aunque los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la autoría de esas diferencias. El arcángel ha posado por primera vez los pies en tierra y aumenta la referencia a la estancia al mostrar un suelo embaldosado, tradicional en el
Renacimiento, eliminándose también los elementos simbólicos de María. En estas novedades se quieren ver las manos de
Jorge Manuel y Félix Castelo, quienes reelaborarían la versión inicial del Greco e inacabada por él a su muerte en 1614. Las figuras responden al canon estilizado habitual en el maestro, especialmente la Virgen María, cuyo cuerpo arrodillado se hace inmenso mientras que la cabeza se ve reducida al máximo. Sobre los personajes principales encontramos a la paloma del Espíritu Santo, acompañada por un grupo de figurillas interpretadas como las Virtudes: a la izquierda contemplamos a la Caridad junto a la Prudencia - sujetando un espejo -, la Fe - con una cruz - y la Templanza - vertiendo agua sobre una vasija -; entre ellas hallamos una cuarta figura desconocida y un ángel vestido de rojo. La factura rápida y empastada, el modelado a través del color y la luz, siguen la
Escuela veneciana, en contraste con el detallismo de las baldosas y el reclinatorio, que crean un aspecto mundano en una composición tan espiritual.