Overbeck resume en esta obra de 1813 todo el programa estético y artístico de los
nazarenos. En esta fecha hacía ya cuatro años que, junto a Franz Pforr, había fundado en Viena el Lukasbrüder, y tres que se había trasladado a Roma, en donde admiró la escuela italiana anterior a Rafael. En efecto, el estilo corresponde más a un maestro italiano del siglo del
Quattrocento o al propio
Durero que a la vanguardia artística de la Alemania de comienzos del siglo XIX. El paisaje, tan importante para los
románticos de Dresde, es considerado un fondo, aunque de perspectiva ilimitada, a la escena principal, la Adoración, un tema ya de por sí típicamente renacentista. El emplear la tabla como soporte, la clara definición lineal o el predominio de los colores azul y dorado son, asimismo, propiedades plenamente del siglo XV.