Entre los apoyos más importantes para Toulouse-Lautrec estarán sus tíos Charles y
Emilie, protagonistas de sendos carboncillos donde se pone claramente de manifiesto la facilidad del joven pintor para el dibujo, apreciándose un trazo firme y seguro con el que nos ofrece el carácter del personaje, elemento común a la mayoría de los retratos de Toulouse-Lautrec.