Si se compara esta Virgen con Niño y santos con la
Madonna Solly podemos apreciar una significativa evolución en la pintura de Rafael, concretamente en la expresión más natural de las figuras, tanto la Virgen como san Jerónimo y san Francisco, a izquierda y derecha de María respectivamente. En la tabla podemos encontrar aun referencias a
Perugino como el brillante colorido o los rostros ovales, incorporándose influencias de
Pinturicchio en los dorados del cojín y las vestiduras mientras que la
Pintura Flamenca se encuentra presente en el paisaje del fondo, poblado por varios castillos de aspecto nórdico. El aire
quattrocentista que aun se respira en la composición - recordando Madonnas de
Fra Filippo Lippi o
Botticelli - será superado cuando Sanzio se traslade a Florencia y se relacione con la pintura de
Leonardo,
Miguel Ángel y
Fra Bartolomeo, introduciéndose de pleno en el
Cinquecento.