En la pared de la planta baja de la casa familiar de los Sanzio en Urbino se descubrió esta Madonna pintada al fresco, cuya atribución a la mano de Rafael es discutida por la crítica. Algunos especialistas consideran que se trata de una obra de Giovanni Santi mientras que otros piensan que es obra de Rafael al relacionarla con una mujer que aparece en un retablo pintado por
Perugino, supuestamente diseñada su predela por el joven artista. La sensibilidad, la dulzura y el naturalismo con el que se trata a ambas figuras indican que nos encontramos ante una imagen auténtica de Rafael sin abandonar aun cierto arcaísmo en la posición de perfil.