En 1780 esta tabla pasó a la colección Cowper - de donde toma el nombre - desde la colección Niccolini de Florencia. En 1937 fue adquirida por Mellon para cederla más adelante al Museo de Washington donde ahora se exhibe. La composición repite los esquemas de la
Madonna de Orleans y la
Madonna Colonna al presentar a la Virgen en tres cuartos contemplando con paciencia el movimiento travieso del Niño, cuya mano izquierda se agarra al escote del vestido. María sonríe abiertamente la gracia del pequeño mientras éste se dirige hacia el espectador, creando un acentuado escorzo que otorga más naturalismo a la representación. De esta manera, Rafael humaniza un tema sacro en relación con la filosofía humanista que se vivía en Florencia en los años finales del
Quattrocento, hasta la llegada de Savonarola. La dulzura y casi blandura de las composiciones de Sanzio se convertirán en sus elementos de identidad, asimilando las influencias de
Leonardo,
Miguel Ángel y
Fra Bartolomeo para crear un lenguaje propio y fácilmente identificable caracterizado por la viveza y animación de sus conjuntos.