Los expertos sitúan este Ignudi en la órbita de
Luca Signorelli, una de las fuentes que inspiró a Miguel Ángel en la ejecución de sus trabajos. La figura hace pareja con otro
Ignudi en el espacio de la Sixtina dedicado a la
Embriaguez de Noé, ubicándose ambos sobre el
Profeta Joel. El escorzo al que se somete la figura contrasta con la serenidad del rostro, manifestándose las cualidades de Buonarroti al estar más interesado por la exaltación de la potencia física que por las expresiones, enlazando con su faceta de escultor.