Los Ignudis pintados por Buonarroti en la Capilla Sixtina se consideran descendientes de los estudios de desnudos ejecutados por el maestro para la
Batalla de Cascina. También se ha querido ver alguna relación con los jóvenes que aparecen en el
Tondo Doni, catalogándose a menudo como figuras eróticas inspiradas en la filosofía neoplatónica que Miguel Ángel conoció durante su juvenil estancia en el jardín de los Medici junto a Ficino o Mirandola.Este Ignudi que contemplamos está ubicado - al igual que su
compañero - sobre el
Profeta Daniel, dentro del compartimento dedicado al
Creación del Mundo en la Sixtina. Se relaciona con las figuras danzantes de sátiros de las bacanales clásicas, destacando la fuerza y la potencia de su cuerpo en tensión, magnífico ejemplo de la admiración de Miguel Ángel hacia la escultura al tratarse de una figura donde el relieve y el volumen son elementos fundamentales.