Se trata de la segunda y definitiva versión sobre este fantástico asunto que pintó Fortuny, tomando como punto de partida un
estudio elaborado dos años antes. Existen algunos cambios entre ambas versiones siendo ésta definitiva más dinámica y colorista al separar a la joven mariposa del centro de flores, creándose un acertado juego lumínico que tanto admiraba el maestro. Los detalles y el exquisito dibujo se compaginan con la pincelada suelta, suponiendo una muestra más del particular estilo del artista. Cuando fue expuesto el lienzo en el estudio del suegro de Fortuny, el gran retratista Federico de
Madrazo, obtuvo un importante éxito siendo adquirido rápidamente por el coleccionista Irureta Goyena.